"ARTE Y MATERIA”
ACCIÓN ARTÍSTICA INTERACTIVA
(Del 21 de Junio de 2009 al 21 de Junio de 2010)
Antes de empezar doy las gracias a mi genial familia y dedico esta obra especialmente a dos personas: Mi graciosísima hermana Lola Mariscal, "¿Quién puede amarte más que tu hermano, que tu madre, que tu padre?"; y a Juliette, tan bonito corazón, "¿Qué harías tú por amor?".
Qué bien si me respondéis estas dos preguntitas.
A continuación les presento el final de este proyecto. No es un video, sino un texto:
Una noche de Mayo del pasado año 2009 me invitaron a cenar en una casa en la campiña francesa. Era una antigua construcción que una pareja había restaurado, acababan de tener gemelos y allí se las prometían felices. La casa era preciosa. Durante la cena me abstraje debido en gran parte al idioma y me puse a mirar el techo, una maravilla de vigas de madera. Pensé: “Esta gente ha puesto su trabajo y su dinero en esta casa, esta es su felicidad…”
Yo llevaba trabajando un tiempo, para cuando terminase mi contrato en Septiembre había calculado unos ahorros de 5.000 euros. Es por eso que llevaba un par de meses mirando furgonetas de segunda mano para irme a viajar haciendo teatro. También había pedido presupuesto para arreglarme la boca, eso también era importante. ¿Y si decidíamos tener un hijo Juliette y yo? Ese dinero nos daría mucha estabilidad.
Pero entre aquella familia francesa y sus amigos me llegó una complicada epifanía: “Debo dar todo mi dinero… ese será mi proyecto vital, mi nueva obra de arte, eso me hará feliz”.
Siempre que se me ocurre una idea descabellada espero al día siguiente para comprobar si sigo estando de acuerdo con ella. Y así fue, la seguía viendo con total claridad. Me parecía una acción muy poderosa, un fuerte posicionamiento artístico contra la comercialización del arte y también un acto político y social… “No hago arte por dinero; lo hago por necesidad, por amor, por mejorar esta realidad… El dinero es el material artístico por excelencia, hay que esculpirlo, dibujar con él, tallarlo conscientemente… no debo dejar que funcione sólo como hacen casi todos los artistas, hay que trascender la inercia”.
Paralelamente a esta idea decidí viajar a Sudamérica, hacía 11 años que quería hacerlo, era el momento. Así que ¿cuánto dinero debía dar? Me sentí con fuerza y pensé en comprar sólo billete de ida y llegar sin dinero, dar los cuatro o cinco mil euros que tuviese antes de partir, mi arte me haría sobrevivir. Pero me disuadieron de hacerlo: “Latinoamérica es muy pobre, no es fácil vivir sin dinero, qué te has creído, etc.” Me dejé convencer y el miedo me hizo tomar la siguiente decisión: Daría el dinero que tuviese al llegar el solsticio de Junio, luego me permitiría seguir ahorrando para mi viaje. Así llegó el 21 de Junio y yo tenía 1.993 euros. Pedí 20 euros prestados para hacer la cifra más atractiva: 2.013 euros, muy interesante.
El día del solsticio fui con una cajita donde puse el dinero e hice las entrevistas del primer video. Los entrevistados sólo tenían un minuto para responder. Les pedía que abriesen la cajita y les preguntaba “¿Qué harías tú por amor?”. Luego les preguntaba, a secas, “¿Por qué?”. Y luego me llevaba la cajita. Aprovecho para darles las gracias por colaborar en este proyecto, de todo corazón.
Después hice la página web y le puse “amoresamar.org” pero alguna gente se quejó, era muy hippy. Así que para acompañar mi espíritu combativo y mi sentido del humor le puse otro nombre más, “anticapitalytalytal.org”. El tiempo ha hecho funcionar sólo el primer nombre. Se puede decir que soy hippy, estupendo, pero por encima de todo me sigo considerando alegremente libertario.
Volviendo a los 2.013 euros, ¿dónde irían? Lo más artístico era ponerlos en manos públicas, a ver qué pasaba. En la web mucha gente dio su opinión sobre qué había que hacer con ellos. Hubo importantes propuestas y conforme fue pasando el tiempo yo sentí generarse una gran responsabilidad. Eran sólo 2.013 euros pero se podían hacer muchas cosas con ellos. Aunque sólo fuera ayudar a un individuo. Estoy de acuerdo con Maimónides en que “quien salva a una persona salva a toda la humanidad”.
Compré mi billete a Chile para el 27 de Octubre. 20 días antes subí caminando la montañita hasta mi casa en compañía de un buen amigo. Me dijo: “Muten, ayer vi el video. Ten cuidado, sé de alguien que enterró por aquí un dinero mejor guardado y un topo o lo que sea se lo comió, no te imaginas el olfato que tienen. Ese huevito amarillo no es muy seguro”. Adolf, el depositario del dinero, me había dicho desde el principio que era mejor sacarlo pero yo le tranquilizaba… “No hace falta, ahí está bien hermético”. Así que me asusté un montón, aquella noche dormí intranquilo y a la mañana siguiente fui en busca de Adolf para ir a mirar el escondrijo. Cuando llegamos me puse a escarbar y enseguida apareció un trozo del huevo roto, y luego el resto. Tuvo que ser patético verme allá de rodillas removiendo la tierra en busca de un pedazo de billete… Fue una lástima no haber llevado una cámara para filmar un momento tan emocionante. Comprendí el olor tan apetitoso que tenían aquellos manoseados billetes. Seguramente uno de los muchos jabalíes de la zona se había comido todo, hasta las monedas. Cuando ya marchábamos le di una patada a la tierra y apareció un euro. El jabalí se había comido 2.012.
¿Qué hacer? Gran putada, si se me permite. En principio pensé que debía anunciar la tragedia y lavarme las manos, al fin y al cabo yo había puesto ese dinero. Pero me di cuenta de que muchos no me creerían, dirían: “Vaya estafa, qué invento, qué experimento vacío…”. Además habían propuestas serias en la web, algunas desesperadas, no podía defraudarlas de esa manera.
Después de una semana bien difícil decidí que debía poner el dinero de nuevo. No podía permitir que este acto fuese considerado un truquito audiovisual, era mucho más profundo. Le dije adiós a mis nuevos ahorros para el viaje; esta vez Adolf los guardaría en su habitación. Después de todo ¿no era eso lo que yo había pensado en un principio, darlo todo? 4.025 euros se acercaban más a mi inspiración primera: ¡Aventura!
Llegó el día de “desenterrar”el dinero, 21 de diciembre. Yo ya estaba en Chile. Hice nuevas entrevistas a gente de allá. Les mostraba las declaraciones de Adolf contando lo del jabalí y les preguntaba qué les parecía todo aquello. En el segundo video se puede ver.
Para entonces yo no tenía ni idea de qué hacer con los 2.013 euros. En la web nadie se había puesto de acuerdo, cada cual tenía una opinión distinta. No había una propuesta que convenciese a las demás. Mi conclusión fue que aquel dinero con el que tanto se especulaba ya había tenido el destino que todos queríamos: en la barriga de un animal, futuro abono. Los nuevos 2.013 euros no eran los originales así que yo decidiría lo que hacer con ellos. Me ayudó una urgencia artística: “Haz algo ya, mañana puedes estar muerto”. Y lo que hice fue elegir tres de las propuestas de la Web. No lo hice por azar. Las estudié mucho. Luego pedí a Adolf que dividiese el dinero en tres y enviase 671 euros a cada uno de los proyectos. Sé que el dinero ha ayudado mucho. Le pedí a la gente que lo recibió que no dijesen nada, la idea fundamental de todo esto no era convertirme en benefactor público, sino hacer arte con dinero.
¿Todavía habrá quien dude de mi palabra? Si quiere salir de dudas puede pagar el precio de su desconfianza: que me escriba y yo le diré cuál es.
Para terminar quiero hablar de mi aprendizaje durante este año:
En primer lugar me siento feliz de ser un artista que escuchó su impulso y lo realizó. Mucha gente me ha preguntado por qué lo he hecho, no es normal. Y la respuesta siempre ha sido: "Porque se me ocurrió". Si no lo hubiese hecho después de verlo tan claro tendría más dinero pero no estaría tan contento, lo sé. Desde el momento en que lo ví estaba abocado a hacerlo. Se le puede llamar ética artística y es muy rara y necesaria. Con todo esto quiero que quede claro que el destinatario primero de esta obra de arte no es nadie de los que ha recibido el dinero o visto los videos, sino yo.
En segundo lugar he aprendido qué hacer con el dinero, dónde resulta más útil, cuál es la mayor necesidad humana: ¿Paliar el hambre, la guerra, luchar contra la miseria o la injusticia...? Ahora para mí hay una respuesta que unifica todas estas necesidades. Lo más útil que podemos hacer (sin dinero y con dinero) es educar. Educarnos a nosotros mismos (aprender) y educar a los demás, al guerrero, al avaricioso, al rico, al pobre, al injusto, al miserable, al poderoso y a tantos otros que somos. Ayudar a adquirir conciencia sobre la realidad que compartimos es la mejor solución a tantos problemas. Si no le ponemos fin es porque no comprendemos, creemos que comprendemos pero nos queda muuuucho. La clave para aprender y para educar es la humildad. Abramos puertas y ventanas, que entre y salga la luz.
La última gran lección que he recibido es saber que es más satisfactorio compartir que tener. Como dice el refrán "Sólo tienes lo que das" o como dice Lorca "Lo que no me des y no te pida, será para la muerte". No te cortes hermano, hermana, pídele dinero a tus iguales, pide ayuda; da tu dinero, da tu ayuda. Comparte tu abundancia pero también tu necesidad. Seamos hermanos y no primos. Seámoslo ahora, no esperes más, no seas huevón, no te hagas la tonta otra vez, ni la víctima, ni el superior, ni el inferior. ¿De qué nos vale tener si no sabemos qué hacer con lo que tenemos? ¿Sólo para nosotros? Imposible.
Compartir lo que tenemos es, al día de hoy, el acto más contestatario y consciente que conozco.
Un saludo libre desde La Paz, a 28 de Junio de 2010. Sigo mi viaje, buscándome la vida.
¡Mucho humor y mucho am@r!
Parte 1ª (21 de Junio de 2009). Barcelona, España.
Parte 2ª (21 de Diciembre de 2009). Temuco, Chile.